Colosio y Mariana: la sucesión del descaro
Por: Ernesto Cantú M.
AHORA RESULTA que Luis Donaldo Colosio Riojas ya anda bien puesto para buscar la gubernatura de Nuevo León en el 2027 bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, como si la raza ya se hubiera olvidado del cochinero que dejó en Monterrey.
Porque hay que decirlo como es: su paso por la Alcaldía regia fue más mediático que efectivo, más discurso que resultados. Y aún así ya lo quieren vender como ‘la opción fresca’, cuando lo único fresco que trae es el apellido.
Pero si lo de Colosio ya suena descarado, lo de Mariana Rodríguez todavía se escucha más escandaloso. La influencer de Palacio quiere ser Gobernadora y suceder a su esposo Samuel García, como si Nuevo León fuera empresa familiar, herencia o changarro con dueño.
Y aquí es donde la cosa se pone seria, porque la gente no está viendo una candidatura, está viendo una estrategia para cubrirse las espaldas. Según los grillos del Estado, este par no gana ni a mentadas, a menos que haya ‘ayuditas’, cargada o alguna maroma electoral. Porque la raza ya los conoce, ya los midió, ya lo vio gobernar, y ya sabe qué tanto traen y qué tanto no.
Samuel García, con su estilo bravucón y su ego de estrella, se está pasando de picudo al querer dejar a su esposa como sucesora. ¿Y por qué tanto interés?, pues porque no se necesita ser adivino para entenderlo: si gana Mariana, Samuel se asegura de que nadie lo toque, de que nadie revise a fondo su administración, de que nadie le rasque donde puede doler.
Porque cuando se vaya Samuel, van a salir auditorías, observaciones y quién sabe cuántas anomalías. Y si la que queda en el poder es su esposa… pues ya sabrán ustedes: todo se perdona, todo se maquilla y todo se tapa.
Lo mismo con Colosio, él asegura que Movimiento Ciudadano sin alianza con el PAN ganaría, pero la realidad es que con el PAN de socio, también vienen exigencias incómodas. Porque si algo harían los panistas es exigir cuentas claras y auditorías, sobre todo si huelen que Samuel dejó el piso lleno de polvo o de billetes.
Por eso MC quiere ir solo: porque ir acompañado significa compartir poder, pero también significa compartir vigilancia. Y en este juego, parece que a MC no le interesa ganar por el pueblo… sino ganar para protegerse.
Al final, Nuevo León no está viendo una contienda democrática, está viendo una novela de ambición y blindaje político. Una sucesión planeada no para mejorar el Estado, sino para seguir administrando el poder como si fuera un botín.
Porque una cosa es querer gobernar… y otra muy distinta es querer gobernar para que nadie te investigue. Y en esa película, Colosio y Mariana no parecen candidatos… parecen escudos.
¡De ese pelo!